víctimas de las leyes,
los cuerpos extenuados,
lamiéndose, dos bueyes.
Descarnadas las frentes
por el peso del yugo,
raída la osamenta
por el leño verdugo.
Tribútanse caricias,
alivio del destino,
lamiéndose dos bueyes
que están en el camino.
Son astros apagados
sus ojos entornados;
estrellas ya sin luz.
Y al recordar de penas
las llagas de la frente
se lamen mansamente……

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